ARTÍCULO · NÚMERO 3 · ENERO-JUNIO 2010
Fernando Buen Abad Domínguez
Rector de la Universidad de la Filosofía.
Páginas: 115–136 · ISSN: 1889-8068
Resumen
Una de las expresiones más claras y a su vez compleja –por su novedad y potencia- es la multiplicación de modos y “medios de comunicación” con comunicadores, nuevos o renovados, animados por un aliento, desigual y combinado, de tácticas y estrategias emancipadoras. Hoy se cuentan por miles (cosa inédita) los actores de la comunicación emancipadora. Son cuantitativamente una fuerza que hace una década no contaba con los números que hoy cuenta. Constituyen un fenómeno extraordinario y una palanca magnífica para impulsar –hombro con hombro- las luchas revolucionarias florecidas en los pueblos e impulsadas por ellos. Son una fuerza promisoria y concreta que constituye ya un peso específico y un camino que debe ser contemplado y atendido con gran cuidado y mucha responsabilidad. Si no estuviésemos cercados por espías al servicio de las oligarquías, sería fantástico contar con un padrón completo, público y comprensivo, que listara todas las fuerzas comunicacionales emancipadoras. Pero necesitamos unidad, organización y dirección revolucionarias. Necesitamos claridad y acuerdo para las formas y para los contenidos. No necesitamos uniformidad ni burocracias… ni sectas. Necesitamos tecnología avanzada, legislación democrática, educación de vanguardia… necesitamos emancipación de las conciencias, emancipación de las herramientas de producción y emancipación de las fuerzas expresivas mejores. Necesitamos, pues, un programa revolucionario para la emancipación comunicacional que es parte sustancial de la emancipación de la humanidad en todas sus expresiones.
Palabras clave: emancipación, unidad, comunicación revolucionaria, socialismo, organización, escuelas de cuadros, filosofía.
Abstract
One of the clearest expressions at the same time complex –because its novelty and power-is the proliferation of ways and moods of com-
Keywords: emancipation, unity, revolutionary communication, socialism, organization, political schools, philosophy. Prolegómenos No hace mucho un hervidero de fuerzas emancipadoras nuevas florece en la realidad nuestra y latinoamericana. Es un florecimiento revolucionario capaz de madurar en sí la única salida perfecta a las miserias que soportamos. Es una lucha emancipadora cuya pasión encuentra caminos nuevos que extraerá su torrente de las luchas sociales más verdaderas. Son fuerzas emancipadoras que, a pesar de las decepciones y de los fracasos, nos animan a dar un salto definitorio desde el reino de la necesidad hacia el reino de la libertad. Esas fuerzas emancipadoras son la más audaz de nuestras prerrogativas… aire puro y orgullo de la acción directa que asciende y apresura encuentros. Fuerzas emancipadoras que hunden su proa en el horizonte, que no están fuera de nosotros, que poseen dirección y sentido, que van más allá, fuera de sí para hacerse permanentes porque no son un engendro de la euforia común. Una de las expresiones más claras y a su vez compleja –por su novedad y potencia– es la multiplicación de modos y “medios de comunicación” con comunicadores, nuevos o renovados, animados por un aliento, desigual y combinado, de tácticas y estrategias 13 tesis (por ahora) para la unidad en comunicación emancipadora 117 emancipadoras. Hoy se cuentan por miles (cosa inédita) los actores de la comunicación emancipadora. Son cuantitativamente una fuerza que hace una década no contaba con los números que hoy cuenta. Constituyen un fenómeno extraordinario y una palanca magnífica para impulsar –hombro con hombro– las luchas revolucionarias florecidas en los pueblos e impulsadas por ellos. Son una fuerza promisoria y concreta que constituye ya un peso específico y un camino que debe ser contemplado y atendido con gran cuidado y mucha responsabilidad. Si no estuviésemos cercados por espías al servicio de las oligarquías, sería fantástico contar con un padrón completo, público y comprensivo, que listara todas las fuerzas comunicacionales emancipadoras. Medir nuestras fuerzas, las de las luchas democráticas, en su cantidad y en su calidad. Pero no nos alcanza con la cantidad… ni nos alcanza con lo prometedor. El escenario latinoamericano de nuestros días se caracteriza, entre otras cosas, por ser un escenario de Guerra Mediática, con episodios de “Terrorismo Mediático” sistemáticos y con el despliegue de una guerra simbólica propia de los intereses más deleznables en la llamada “Guerra de Cuarta Generación” financiada por los imperios. En este escenario, ser muchos no es suficiente. Nos falta la unidad, la organización y un programa de acción directa que podamos levantar, consensuadamente, entre todas esas fuerzas nuevas. Necesitamos unidad, organización y dirección revolucionarias. Necesitamos claridad y acuerdo para las formas y para los contenidos. No necesitamos uniformidad ni burocracias… ni sectas. Necesitamos tecnología avanzada, legislación democrática, educación de vanguardia… necesitamos emancipación de las conciencias, emancipación de las herramientas de producción y emancipación de las fuerzas expresivas mejores. Necesitamos, pues, un programa revolucionario para la emancipación comunicacional que es parte sustancial de la emancipación de la humanidad en todas sus expresiones. Nadie, por fortuna, puede dictar, un programa “perfecto” (si eso existiese). Lo más cercano sólo puede ser obra de la revolución permanente y de un trabajo minucioso y colectivo que sume, en su dialéctica, las experiencias y las concepciones que las luchas imprimen a nuestra realidad. Pero necesitamos darnos los espacios, los tiempos y las bases. Esto aquí escrito es, por lo tanto, un intento de contribución. Nada más… nada menos. El escenario nuestro a partir de la cumbre de Bariloche Luego de la denuncia que en la Cumbre de UNASUR se realizara, a propósito de las “nuevas” bases militares yanquis en territorio colombiano, con el consentimiento voluntarioso de Álvaro Uribe, el escenario latinoamericano se encuentra en una etapa crucial para la defensa y la garantía de sus avances emancipatorios. Es previsible, con base en la experiencia amarga del golpe de estado en Honduras, que el imperio norteamericano se disponga a expandir y profundizar sus tareas coloniales. Es previsible que desarrollen ofensivas mediáticas oligárquicas, de escala diversa, comenzando con tareas pertinentes ejecutadas por las cadenas multinacionales que operan impunemente en nuestros países. Es previsible, por ejemplo, que recrudezcan los bloqueos informativos, que acentúen la satanización de las luchas sociales, que calumnien y criminalicen cualquier voluntad democratizadora y que avancen con el control territorial de los medios de comunicación, cualquiera sea su tamaño y cobertura. Es previsible que el modo de producción burgués en materia de “comunicación” acelere sus horrores y se descare (más aun) como arma de guerra ideológica. Entre otras monerías. Pero ni siquiera la acumulación irracional de medios es tan peligrosa como la acumulación burguesa de los signos. Desde que el capitalismo instauró su modo de producción simbólica, e impuso la “propiedad privada” de los signos, inyectó su patología de clase en los universos de las ideas y de las costumbres. En Latinoamérica los logros del latifundismo semiótico capitalista siguen usándose como expresión del caciquismo mass media, que son parte de la estructura de poder necesaria a los empresarios, banqueros y terratenientes asociados con las mafias burocráticas. Si los signos de la clase dominante son los signos dominantes en una época entonces la mentalidad burguesa, vuelta ofensiva semiótica, es el opio del pueblo. Peor, aun, cuando sus fuentes tácticas se asientan en intereses y tácticas de belicismo rentable. En ésta ensalada monstruosa, fabricante de tóxicos alienantes y secuestros semióticos, nunca ha faltado el ingrediente servil de las cúpulas de Iglesia Católica dispuestas, de manera voluntarista, a servir como garante del latifundismo semiótico para la explotación extrema de la clase trabajadora. Para triunfar en un combate tan asimétrico (por ahora) se requieren cuadros y batallones de científicos formados y (sobre todo) formando una batalla comunicacional emancipada, ella misma. Emancipada de las pedanterías politiqueras, de los estereotipos ideológicos del “empirismo” y del “criticismo”…. del positivismo a la gringa, del estructuralismo de sectas, del funcionalismo de farándula… Hoy lo concreto, y urgente, es comprender el significado de la ofensiva imperial y todas las agresiones simbólicas de la militarización capitalista mundial que el imperio ha desatado contra todos los pueblos. En especial contra los pueblos democráticos de América Latina y en especial contra Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia… Honduras, Nicaragua, Argentina… Es de extrema importancia encender todas las alarmas. Ellos se reúnen estratégicamente, ellos firman, a la sombra y a pleno sol, acuerdos, apoyos, créditos y subvenciones para mercenarios, paramilitares y soldados regulares especializados en su semiótica de lo macabro. Ya se anuncian en Colombia los vientos de una ofensiva que adelanta sus piezas mass media contra el espíritu socialista que recorre el mundo. Ellos ajustan sus líneas y reordenan sus ofensivas. Está claro, clarísimo. ¿Y nosotros? 13 tesis (por ahora) para la unidad en comunicación emancipadora 119
Cómo citar
Buen Abad Domínguez, Fernando, “13 tesis (por ahora) para la unidad en comunicación emancipadora. Crítica socialista a la apropiación capitalista de los medios de comunicación, y a la pseudo-libertad de expresión en la dictadura mediática” en REDHES. Revista de Derechos Humanos y Estudios Sociales, núm. 3, San Luis Potosí, enero-junio de 2010, pp. 115-136.
